Las plantaciones de cítricos de La Vall d’Uixó (Castellón) estrenan, gracias al proyecto de demostración medioambiental Life Ecocitric, un novedoso sistema de gestión de los restos de poda capaz de transformar los residuos en biomasa y productos de alto valor añadido.

Una vez al año, entre enero y junio en función de la variedad, los campos citrícolas vallenses lucen repletos de ramas y hojas, fruto del habitual proceso de poda que se lleva a cabo en las 1.250 hectáreas que en el municipio se dedican al cultivo de esta tipología de árboles frutales. Nadie sacaba provecho de las toneladas de hojas y ramas anualmente desechadas hasta la aparición del estudio “Citrus waste integrated management” que da vida al proyecto financiado por el Programa Europeo de Medio Ambiente y Acción por el Clima, LIFE.

Antes de nacer Ecocitric, la mayoría de los campesinos recurría a la incineración de los residuos en los propios campos de cultivo. La imposibilidad económica de adquirir la maquinaria necesaria para triturar los restos de poda y asumir los costes de su posterior almacenamiento y transporte a una planta de transformación convertía a las llamas en la única alternativa. En el mejor de los casos, parte de los residuos se dejaban en el terreno, pero para proteger el suelo de la erosión y mantener un nivel adecuado de nutrientes orgánicos la gestión se convierte en un requisito obligatorio.

El ayuntamiento de La Vall d’Uixó, consciente de las dificultades a la que debía hacer frente su sector más importante, buscó solución a un  problema no solo económico, sino también medioambiental. Y es que la quema de residuos en el campo provoca la desertificación y pérdida de fertilidad del terreno, la contaminación del agua, la emisión de gases de efecto invernadero… Una  grave contaminación atmosférica y terrestre que además se sitúa detrás de gran parte de los incendios forestales, causantes de la total destrucción de los ecosistemas naturales.

Y como a grandes males, grandes remedios la alcaldía se asoció con la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja), la Fundación Universitat Jaume I-Empresa, Servicios y Desarrollos Grupo Vermon, y  Heliotec, para elaborar conjuntamente un proyecto que convirtiese los problemas de la gestión de residuos en soluciones innovadoras. El trabajo, recompensado y muy bien valorado por la Comisión Europea, recibió en 2013, año en que empezó a ejecutarse, una subvención de 1.423.231 euros.

El inexplotado potencial de la biomasa en la agricultura 

La biomasa supone una gran oportunidad, aún sin explotar, para un sector agrario que genera grandes cantidades de desechos. De hecho, según las conclusiones de un estudio publicado por el Centro de Investigación de la Energía de Reino Unido (UKERC, por sus siglas en inglés) la biomasa podría aportar un quinto de la energía mundial sin afectar a la agricultura alimentaria.

Otro estudio, en este caso de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV),  sostiene que las astillas de residuos agrícolas alcanzan una cotización de entre 40 y 50 euros por tonelada, que permitiría la generación de un volumen económico de entre 20 y 30 millones de euros y, a su vez, incidiría directamente en la creación de puestos de trabajo, especialmente en el entorno rural.

Ecocitric, caminando en esa dirección, ha descubierto la fórmula para transformar de manera viable las ramas de los cítricos en biomasa, gracias al diseño por parte de Heliotec y  de la Universidad Jaume I de un innovador sistema de clasificación que permite llevar a cabo la separación de la fracción leñosa y las hojas, a pesar de tratarse de dos materiales de densidades bajas y muy similares.

Pero para que el sistema, bautizado y registrado como “Lifth”, y su especial regulación del proceso de sustentación por aire se pongan en marcha las hojas y las ramas deben llegar a la planta piloto. Por ello, la recogida de los restos de poda tiene un peso muy importante en el proyecto, puesto que, junto a la trituración, conforman dos procesos esenciales para el posterior correcto procesado y transformación de la materia prima.

La complejidad del transporte de los residuos reside en que previamente se debe analizar la accesibilidad de la zona de recogida, el tamaño de las calles de cultivo, la maquinaria empleada y  el tamaño de triturado.

Además, otro aspecto que no se debe descuidar, según recuerdan los técnicos de Heliotec, encargados de gestionar los residuos, es el tiempo transcurrido desde que se produce el triturado hasta su procesado en planta, puesto que un tiempo de exposición al sol excesivo puede degradar e incluso fermentar el material triturado.

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Si estás interesado en leer el artículo completo, consulta el Especial de Bioenergía de la revista RETEMA en: http://www.retema.es/revista/archivo/especial-bioenerga–2015